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Hemorroides: molestia a menudo olvidada que no hay que subestimar.
Las hemorroides son unas molestias muy conocidas por la población, hasta el punto de que más del 50% de las personas mayores de 50 años las padecen * y a menudo no se le da la debida importancia, pudiendo empeorar hasta tal punto que nos pueden impedir una correcta actividad de motora (footing, bicicleta,..). Ya en unos escritos de medicina de numerosas culturas antiguas se mencionan las hemorroides, incluyendo los babilonios, los griegos, los egipcios y los judíos.
El termino hemorroides deriva del griego “haema”, es decir sangre, y de “rhoos”, es decir colgante, y fue utilizado originariamente por Hipócrates para describir el vertido de sangre de las venas en el recto. Posteriormente esta palabra fue utilizada para indicar una serie de afecciones producidas en las extremidades del intestino. Las hemorroides pueden no causar molestias, hasta por temporadas largas, siempre y cuando no intervengan complicaciones de tipo inflamatorio que se manifiestan en síntomas localizados: sensación de pesadez y congestión, picor, dolor de la mucosa, fisuras.
La elección del tratamiento para las hemorroides dependerá de la intensidad de las manifestaciones y del nivel de gravedad del caso, además de la ineficacia de los anteriores remedios utilizados. Podemos distinguir dos tipos de hemorroides: internas o de primer grado – no sobresalen del ano de la submucosa del recto; externas o de segundo grado – salen al exterior durante la defecación para volver adentro de forma espontánea. En ambos casos, las hemorroides se presentan como nódulos blandos, de color azulado, que se vacían si se someten a compresión.
Una vez excluida la presencia de patologías concomitantes, cuando es posible evitar pasar por el quirófano o bien en situaciones no tan graves, recurrir a las plantas medicinales puede resultar un remedio eficaz. Los casos más molestos de hemorroides se pueden controlar mediante preparados tópicos a base de fitocomplejos de acción específica, como por ejemplo el Helicriso y el Rusco. Factores que aumentan la presión intrabdominal, como el esfuerzo crónico en la defecación (pero también el embarazo, el parto, la tos, etc.), excesos de café, de alcohol, de comidas picantes y la vida sedentaria, pueden favorecer la formación de hemorroides.
Como ya es conocido, las plantas pueden contribuir de forma importante en los casos de estreñimiento crónico, debido a que las sustancias que ablandan las heces o que aumentan su masa, como por ejemplo el Psilio, pueden favorecer el tránsito intestinal y aliviar el esfuerzo necesario para la defecación con un resultado beneficioso para las hemorroides.